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El Efecto de las Leyes en las Vidas de las Mujeres

Friday 20 June 2008


Traducido por Lorenzo Higueras Martínez

¿Por qué creemos que las actuales leyes no son justas?

Hay muchas cosas que deberíamos saber, pero desconocemos. Hay muchas cosas que desconocemos y que ni siquiera nos planteamos saber. La ley es una de estas cosas: no pensamos en ella hasta que no tenemos alguna contrariedad, y cuando la tenemos, consideramos sólo la forma en que nos agravia y limita personalmente, y no en términos de cómo afecta también a todos los demás.

Por ejemplo, consideremos una familia que va a dar la mano de su hija en matrimonio, a mandarla a su casa de adopción, la casa de su destino y desenlace. Todo se hace de acuerdo con las tradiciones; la familia del novio toma a la muchacha con mucho respeto y dignidad. Pero ¿qué futuro la aguarda? ¿es su destino oscuro y triste o luminoso y feliz? ¿y si el novio no resulta finalmente ser la buena persona que todos esperaban? La casa que llenó su alma un día de excitación y entusiasmo sobre su futuro, acabará siendo en la realidad su infierno personal. Ella llora de día y de noche. Sus quejas diarias y la tristeza que se marca en su rostro es su única expresión. Expresa así su enojo hacia su familia. Está enfadada consigo misma por no pensar más antes de acceder a este matrimonio. Chicas como estas no son difíciles de ver en Irán, se consuelan a si mismas diciendo que “el matrimonio es como un melón, hasta que no lo abres no sabes como saldrá”, pero después, cuando ella y su familia tienen que subir y bajar escaleras por los juzgados, incluso aunque no quieran admitirlo en público, deberán admitirse a ellas mismas que no es del todo verdad. Porque si en lugar de preocuparse por buscar los anillos y organizar la dote (mehr), la chica y su familia hubieran estado estudiando las leyes, y previniéndose de errores en el contrato de matrimonio (aghd), no estarían ahora tan perdidas y serían tan miserables. Si las leyes que rigen el matrimonio y la familia estuvieran escritas de otra forma -sólo eso- y por ejemplo los derechos de la novia no dependiesen de la firma del novio, con la bendición de las leyes, estos problemas podrían solucionarse.
Por eso creemos que las leyes son relevantes e importantes cada día de la vida para todos, para hombres y mujeres, para niños que nacen tanto como para aquellos que ya están preparados para marcharse. Las leyes son importantes para todo ser humano que quiera vivir en paz. Hay sólo dos tipos de personas que no están interesados en las leyes: aquellos cuyas acciones están prohibidas por ellas, y aquellos que no comprenden cuán valiiosas pueden ser.

Volvamos a la historia de la chica que ha sido repudiada, y que vuelve a casa de sus padres llorando. Si ustedes fueran los padres de esa chica, y hubieran ido al juzgado a resolver sus litigios, y le hubieran dicho al juez “mi nuero no dejaba a mi hija que trabajase, no la dejaba salir de casa, no la dejaba ni siquiera venir a vernos” - si le hubieran dicho “en la casa que mi nuero buscó mi hija no podía vivir”, si le hubieran dicho “el no dejó que los doctores operasen a mi hija, enferma en el hospital”, y más cosas, y oído “bien, son derechos que él tiene” en respuesta, seguro que preguntarían asombrados “¿quién le ha dado entonces esos derechos?” La respuesta es simple: las leyes. Esa es la situación en la que las leyes han puesto a su hija. Pero es también su culpa. Sin pensarselo mucho han dado el control de su hija a alguien, a alguien que es capaz de encerrarla en casa. Alguien que en caso de enfermedad puede impedir que reciba tratamiento. Un compañero matrimonial que puede llevarse a sus hijos, y si lo desea, torturarlos y asesinarlos. Si tiene un problema sicológico y sospecha que su mujer se ha burlado de él, puede matarla sin cargo de conciencia, sin miedo alguno a recibir un justo castigo. Así, mandando a vuestra hija a su “casa de la fortuna”, la han esclavizado en las manos de alguien que tendrá total control sobre su vida y su muerte.

¿Piensan que estas historias son inusuales? Por desgracia no lo son. Todos los asesinatos familiares que vemos en los diarios tienen sus raíces en las carencias del sistema en las leyes de la familia, y en nuestras propias carencias por no estar familiarizados con ellas. Desgraciadamente, en lugar de ocuparnos de protegernos de las leyes, buscamos protección en usos y tradiciones y en la integridad de nuestra ceremonia nupcial, y demandamos una suma extraordinaria por la mehr de nuestras hijas. Vemos que sería extraño, si en el contrato de la aghd figura que nuestra hija tiene derecho al divorcio. De acuerdo a ello, si marido y mujer encontrasen dificultades en su matrimonio, la esposa, para libersarse del infierno de su vida familiar, partirá con su mehr facilmente -bien, debería poder hacerlo- aunque entonces, para obtener el divorcio, tendrá que darse muchos paseos por los campos minados de las cortes y la burocracia hasta que la hagan desear perder incluso la propia vida.

Hay un modo de prevenir estas calamidades. Todo lo que se necesita es que cada uno de nosotros -mujeres y hombres, madres y padres y hermanas y hermanos que cuidamos de nuestros seres queridos- dejemos de dormir despiertos. Debemos enfrentar el dilema de discernir qué es lo que las leyes –que gobiernan las vidas de nuestras mujeres e hijas, y finalmente de nuestras familias- dicen en la actualidad. Debemos cubrir las carencias de las leyes en nuestros contratos de matrimonio, y debemos unirnos a la lucha para hacer las leyes más justas para toda la gente que viven en nuestro país, para que todos podamos llevar una vida mejor y más pacífica. Una vida donde podamos disfrutar de la boda de nuestras hijas, descansando con la seguridad de que ella y su marido viviran una vida feliz y saludable, en vez de compartir un infierno creado por los dos.

Algunas de estas leyes injustas:

1. Marimonio [1]

En nuestro país, Irán, el matrimonio es un acontecimiento importante que tiene un gran impacto en las vidas de las mujeres. De esta forma, al pasar las páginas del Libro de Leyes Civiles de Irán, podemos ver cómo el matrimonio, que supuestamente debería ser lo más “dulce” de la vida, a veces crea problemas físicos y mentales a las mujeres, dejándo un sabor amargo en su vida para el resto de su existencia.

El primer paso que una mujer debe dar en el matrimonio, de acuerdo con la ley existente, es obtener el “consentimiento paterno”, si un padre no quiere que su hija se case, ella -incluso aunque fuese una profesora universitaria de cuarenta años de edad- no podría jamás casarse, a no ser que sea aprobado por los juzgados. De hecho, para casarse, las mujeres vírgenes deben tener el consentimiento de su padre o del abuelo paterno. Si no satisfacen esta condición, su padre o abuelo paterno pueden anular el matrimonio en el juzgado -incluso después de que el matrimonio se celebre. Una muestra que ilustra la filosofía existente del respeto debido al padre. De cualquier forma, nuestra pregunta es: ¿Deben ser sólo las hermanas quienes muestren este respeto a sus padres? Y ¿No son los hijos liberados de mostrar este respeto a sus padres? Más importante, ¿Por qué el respeto y el tributo se paga sólo al padre? ¿Por qué se ignora el respeto hacia la madre, no requiriéndose su aprobación?

Con el permiso de las cortes, un padre puede casar a su hija, incluso antes de la edad de 13 años, con un hombre de 70. Gracias a esta ley injusta se realizan matrimonios de niñas en muchas regiones de nuestro país, especiamente en las zonas rurales -porque la “justicia” da al padre ese derecho.

Que la edad mínima legal para casarse de las chicas en nuestra ley sea de 13 años ha causado numerosos problemas a nuestra sociedad. Por ejemplo, un estudio que se ha llevado a cabo en el condado de Booshahr ha mostrado que el 70 % de los matrimonios que terminaron en divorcio se habían dado entre esposas y esposos que se habían casado jóvenes -entre 15 y 19. [2].

2. Divorcio [3]

De acuerdo con la ley, el divorcio es un derecho exclusivo del hombre, y un hombre puede divorciarse de su esposa cuando lo desee. Por la otra parte, si el divorcio es iniciado por la mujer, debe probar que su marido es culpable de conducta indebida: por impago de los bienes de subsistencia, adicción o encarcelamiento, etc. Todos sabemos que probar estas cosas en un juzgado es difícil. En muchos casos, la mujer sólo llega a probarlas tras muchos años de dar vueltas alrededor del sistema judicial. Por supuesto, en la mayoría de los casos, las mujeres simplemente reuncian a su mehr como paga por ser liberadas del acoso y abuso doméstico de sus maridos. Investigaciones hechas en la ciudad de Qom mostraron que el 91% de las mujeres que se divorciaron no reclamaron su mehr completa [4]. En muchos casos, cuando el divorcio se acuerda entre ambos, esposo y esposa, la esposa debe olvidarse de todos los títulos financieros para asegurarse el acuerdo del marido. En muchos casos, es la mujer quien paga los gastos del divorcio. Desde una perspectiva religiosa, está establecido claramente que una mujer podrá obtener el divorcio con facilidad si está de acuerdo en renunciar a la mehr, pero aún así las leyes iraníes han añadido una claúsula que dice que “debe obener el consentimiento del marido” para ello; así, si una mujer iraní desea obtener el divorcio, deberá no sólo perder su mehr, sino recabar además el consentimiento de su esposo.

Una visita a la corte familiar nos muestra que cuando un hombre desea un divorcio, desata sobre su mujer una presión inmensa para que renuncie a su mehr, de esta forma ella misma pedirá el divorcio -olvidando este pequeño derecho que tiene.

3. Derecho a la custodia de los hijos [5]

En nuestra ley, hezanat (cuidado día a día), la custodia de los hijos tiene dos significados diferentes. Hezanat significa cuidar de un hijo, mientras que custodia significa tutoría, el manejo de los asuntos económicos, decisiones relativas a la educación, el lugar de residencia, permiso para dejar el país, expresar sus opiniones y permiso para que el hijo reciba tratamientos médicos y otros asuntos. De acuerdo con las leyes civiles iraníes, una madre no puede nunca ser responsable legal del hijo. Incluso en el caso de que el padre y el abuelo paterno no estuviesen ella no tendrá la custodia; sólo puede ser quien cuida del niño. Puesto que en esa situación la custodia materna está bajo la observación directa de la agencia de apoyo a los niños (Fiscalía General). Incluso el derecho a vender las propiedades del hijo reside en la agencia de apoyo a los niños.

Una mujer no puede abrir una cuenta a nombre de su hijo, excepto una cuenta de préstamo, o comprar una casa para su hijo sin la firma de su marido. Si una madre (con su propio dinero) compra una casa para su hijo con el permiso del padre, el padre puede vender o alquilar esa casa cuando lo desee, y la madre no tendrá derecho a participar en ello. O, si un hijo se encuentra enfermo en el hospital y necesita una intervención, es el padre quien debe dar permiso para ello, sin el permiso del padre una madre no puede pedir al médico que intevenga a su hijo. De acuerdo con la ley, la custodia es el “destino manifiesto” del padre. ¡Esto significa que incluso aunque el mismo padre lo desease no podría otorgar la custodia del niño a su esposa!

4. Número de acompañantes [6]

Entre otras desigualades en la presente ley de matrimonio existe la cuestión del número de acompañantes. Esto es, esposas o maridos múltiples, de forma que un hombre puede tener 4 aghdi (permanentemente desposadas) esposas e infinitas sighehi (temporalmente desposadas) esposas. Muchas mujeres creen que sus maridos son buenas personas y que nunca harían semejante cosa. Pero el caso es que, visitando los juzgados de la familia, vemos que muchos maridos, incluso con intención de ocultar este hecho a sus primeras mujeres, hacen uso injustamente de este “derecho de la ley”. Esta ley prolonga las lacras en el acceso al divorcio para la mujer y el poder legal que se otorga de esta forma a los hombres ha causado numerosos problemas a las relaciones familiares; como puede verse en el incidente extremo de los asesinatos de esposas. Estudios realizados en 15 estados del país sobre asesinatos de esposas han mostrado que el en el 67% de los casos en que las mujeres asesinaron a sus maridos lo hicieron porque los maridos eran infieles, y el 33% por ciento habían cometido el crimen como venganza por la violencia de sus maridos [7]. Muchos descubrimientos de infidelidades suceden como consecuencia de que las leyes actuales son discriminatorias y son incapaces de conciliar la relación entre hombres mujeres de forma humana y justa.

5. Edad de responsabilidad criminal [8]

La edad de responsabilidad penal para chicas es de 9 años lunares (8 años y nueve meses) y para niños es de 15 años lunares (14 años y 6 meses). Si es una chica de 9 años quien comete un crimen, será tratada igual que lo sería un adulto, siendo todas las leyes penales (incluso la ejecución) aplicables. La única excepción es que esta chica será encarcelada o internada en una institución juvenil hasta alcanzar los 18 años, que será cuando el veredicto de ejecución podrá llevarse a cabo. Debe preguntarse a quienes hacen las leyes ¿Puede una chica de 9 años (¡o incluso más de 9!) ser suficientemente experta y madura en sus actos para que tengamos que acabar con su vida?

6. Ciudadanía [9]

La ciudadanía es un asunto legal importante. En la situación actual del mundo, la ciudadanía tiene un lugar destacado; determina las relaciones entre una persona y el estado, y determina la jurisdicción en que una persona se casará, será castigada, tendrá propiedades, etc. De acuerdo con las leyes de Irán, la ciudadanía de una mujer no se transfiere a los hijos. Si tu padre es iraní, tu también eres considerado iraní; pero si tienes una madre iraní eso no te hará ciudadano iraní. Esta circunstancia causa muchos problemas a las mujeres que se casan con un hombre afgano, por ejemplo. Sus hijos no son considerados iraníes, y de esta forma no tienen derecho a vivir en Irán. Estudios nos muestran que alrededor de 20.000 niños en Irán no tienen tarjeta de identidad. Estos niños no tienen derecho de vivir o ir a la escuela en Irán. La sencilla razón de ello es que sus madres se casaron con sus padres afganos sin recabar el permiso del Ministerio del Interior, por lo que estos niños no son ciudadanos y no tienen cartas de identidad.
En algunos casos una mujer que se casa con un extranjero puede incluso perder la ciudadanía iraní.

7. Diyeh – Dinero por sangre [10]

Diyeh es la cantidad de dinero que un homicida, o quien ha inflingido graves daños físicos, debe pagar a la víctima o a su familia. En las leyes de Irán se considerada que la vida de una mujer tiene un valor de la mitad que el de un hombre. Por ejemplo, si hermano y hermana son atropellados por un coche en la calle, y ambos tienen ambas piernas rotas, la compensación que el hermano recibe es el doble que la de la hermana. Si mueren ambos, el dinero que recibirá la famila por el hijo es el doble que el dinero que recibirá por la hija. Si una mujer que está embarazada de cinco meses tiene un accidente, y muere, el monto de dinero recibido por la mujer es la mitad de lo que se paga por el feto varón dentro de de su interior.

8. Herencia [11]

De acuerdo con la leyes civiles, tras la muerte del padre y la madre, los hijos reciben una herencia 2 veces superior a la de las hijas. Si un hombre muere y tiene mujer e hijo, ella hereda un octavo de la fortuna de su marido, y si el marido no tiene ningún hijo, la viuda hereda sólo un cuarto de la fortuna de su marido. Digamos también que las mujeres no pueden heredar tierras. Si un hombre muere y tiene más de una mujer, el mismo octavo de cuatro porciones se divide entre todas sus mujeres.
Sin embargo, si una mujer muere y tiene marido e hijo, el marido hereda un cuarto de su fortuna, y si no tiene hijo, el marido hereda la mitad de su fortuna. Así, en las actuales circunstancias, un marido hereda mucho más de lo que hereda una mujer.

Y es aún más doloroso que si una mujer muere sin otro heredero que su marido, este hereda toda su fortuna. Sin embargo, si un hombre muere y no tiene otra heredera que su esposa, ella sólo hereda un cuarto del valor de sus propiedades y fortuna. El resto de su fortuna pertenece al gobierno, quiere decirse, el Gobierno está más cerca de ese hombre que su mujer, con quien ha vivido una vida entera.

9. Leyes que apoyan crímenes de honor [12]

De entre todas las leyes discriminatorias, destaca la ley que otorga al hombre permiso para matar a su mujer si la caza en la cama con otro hombre sin que por ello deba ser castigado. Esta ley en manos de los hombres permite a los hombres matar mujeres. A modo de ejemplo, el 20% de los asesinatos en nuestro país son crímenes con motivos relacionados con la castidad y la sexualidad. Un estudio sobre ello ha mostrado que el 90% de los hombres que han matado a sus mujeres lo hicieron porque desconfiaban de ella e imaginaban ofensas. Cuando se preguntó a estos hombres cómo se aseguraron de la infidelidad de sus esposas, todos declararon que no tenían la certeza absoluta acerca de ello y sólo sospechaban de ellas [13]. Estos hombres pueden declarar en los juzgados que sus esposas han sido infieles con ellos (con lo que tenían derecho a matarlas) y de acuerdo con estas leyes estarán exentos de ser duramente castigados por su acto. Esto significa que un hombre que sólo alberga dudas sobre su mujer, con el apoyo de estas leyes, puede llevar a cabo el asesinato de su esposa. En lo que respecta al delito de asesinato de los hijos, de acuerdo con la ley si un padre mata a su hija por sospechas (de corrupción) sobre ella u otra razón estará exento del castigo habitual por asesinato, y el juzgado sólo le podrá sentenciar por ello a un máximo de 10 años de cárcel.

10. Comportamiento como testigos [13]

Existen algunos crímenes en los que las mujeres no pueden testificar, entre los que está la sodomía, la homosexualidad, la prostitución y el consumo de alcohol. En los casos en que una testigo femenina es aceptada, el testimonio de dos mujeres equivale al de un hombre, y lo habitual es que si una mujer declara como testigo su testimonio no se acepte mientras no sea corroborado al menos por un hombre.

11. Otras leyes discriminatorias [14]

Hay muchas otras leyes discriminatorias en el sistema legal de Irán. En nuestra Constitución una mujer sólo es reconocida como ciudadano cuando es madre (casada), de cualquier otra forma no tiene reconocidos derechos como persona independiente por ninguna ley que emane de nuestra Constitución.

1. La condición "Rajal-e siyaasi" -que se traduce por “hombres de política”- establece las condiciones para ser Presidente. Esto significa que una mujer no puede ser Presidente del país.

2. Prescripción obligatoria del atuendo de las mujeres, acorde con su credo o sus creencias. Por ejemplo, las mujeres cristianas, cuya religión no requiere que lleven hijab, son castigadas si no lo llevan. Si eligen vestir de forma diferente a como las autoridades prescriben, pueden ser encarceladas o multadas.

3. Leyes de Seguridad Social. Incluso aunque las mujeres pagan la misma cantidad por los seguros que los hombres, sus hijos no pueden beneficiarse de su pensión de retiro o seguro de vida. Esto quiere decir que una madre no puede dar ningún tipo de apoyo a sus hijos tras su muerte.

4. La lapidación es el sobrecogedor castigo prescrito por nuestras leyes para aquel que comete adulterio. Este castigo es habitualmente realizado sólo contra mujeres, pues de acuerdo con la ley un hombre puede tener un infinito número de matrimonios temporales (sigheh); de esta forma puede alegar que la mujer (probando su soltería) con la que tuvo una relación era su esposa temporal.

¿Por qué queremos recabar “un millón de firmas” para cambiar las leyes discriminatorias?

En el mundo y en las vidas de las personas, no hay ley que no pueda ser cambiada. En la opinión de muchos juristas, las leyes son como las ropas -cuando una persona engorda o adelgaza, debe cambiar a su vez sus ropas en consonancia. En muchos países del mundo, los juristas y quienes hacen las leyes creen que la Ley tiene que estar un paso por delante de la Cultura, para ser capaz de jugar un papel positivo para las vidas de los individuos en sociedad y para elevar su nivel de cultura y de vida. Significa esto que cuando la cultura de una sociedad se desplaza un paso adelante, la ley debe cambiar y situarse nuevamente un paso por delante de la cultura. De esta forma la ley sirve como herramienta de reforma. Actualmente, quienes hacen las leyes en la mayoría de los países del mundo ven la construcción de la cultura como uno de los objetivos de las leyes, y por ello creen que la ley debe estar relacionada con el entorno y la cultura de la sociedad dándole una visión más avanzada. Sin embargo, desgraciadamente, en el presente nuestras leyes están relacionadas con la cultura en la forma opuesta. Así, las leyes en Irán están posicionadas varios pasos por detras de la cultura y de la sociedad. A pesar de que las mujeres muestran su fuerza en diferentes aspectos sociales y financieros, su retraso por culpa de las leyes relacionadas con las mujeres es extremadamente desventajoso y discriminatorio para las mujeres.

Las mujeres tratan de elevar las condiciones de vida de sus familias y de ellas mismas mediante su lucha individual para completar diversos grados educativos y ocupacionales. No obstante, debido a las leyes discriminatorias existentes, muchas de estas luchas individuales encuentran un final prematuro. Quizás es esta la razón por la que las mujeres no se quejan mucho de las leyes que afectan sus vidas, y porque piensan que su queja será de forma individual y no llegará a ningún sitio. Quizá la razón sea que no son conscientes de que las ventajas para las mujeres son inseparables de las ventajas para los hombres o para los hijos. Para acabar con estas desigualdades, nosotras -un grupo de mujeres- hemos iniciado la campaña recabando “Un Millón de Firmas para Cambiar las Leyes Discriminatorias”, para mostrar a quienes toman las decisiones que muchas mujeres y hombres de Irán quieren cambios y la revisión de las leyes discriminatorias existentes, y este deseo de un cambio en las leyes no parte sólo de un pequeño grupo de mujeres iraníes. La campaña y la amplia difusión reclamando el cambio y revisión de las leyes discriminatorias, así como lograr estas firmas, mostrará a los que hacen las leyes que las mujeres de Irán son serias y firmes en sus demandas.

Postular por la revisión de las leyes discriminatorias no es algo que esté contra el Islám o la Sharia, pues está en la línea de las relaciones internacionales del Gobierno de Irán, que ha firmado acuerdos para implantar la Declaración de Derechos Humanos Políticos y Civiles y los derechos internacionales socioeconómicos. El primer paso de estos acuerdos es terminar con toda clase de discriminación. De esta forma, en concordancia con las relaciones internacionales del Gobierno de Irán, la discriminación debe ser abolida.

Por otra parte, postular por el cambio y para corregir estas leyes discriminatorias no se opone de ninguna forma a los fundamentos del Islám ni daña los pilares de la religión. Puesto que las leyes que pretendemos se cambien están en la línea de debate entre clérigos y sabios religiosos. Muchos sabios religiosos, como el Ayatollah Sanei o el Ayatollah Bojnordi y otros clérigos, han estudiado durante varios años las propuestas de revisión de las leyes discriminatorias, y no han visto estas revisiones contrarias al Islám. Es así porque creen que considerando las circunstancias de tiempo y lugar, las leyes deben cambiar para estar en armonía con el nivel de cultura y con el papel y la presencia de la mujer iraní. Ellos opinan que en el Islám se dispone de “Preceptos Secundarios”. De acuerdo a estos preceptos secundarios, incluso si existe una instrucción clara emanada del Corán, esta instrucción tiene una importancia secundaria ante las consecuencias del tiempo y el lugar, o se juzga perjudicial para la sociedad, es posible suspender y reemplazarla temporalmente con otras leyes. En el Islám, mientras estas circunstancias secundarias persistan, o las experiencias lo requieran, la suspensión de los preceptos es posible y aceptable.
Ayatollah Musavi Bojnordi ha anunciado con claridad “el Islaḿ no es en nada diferente a los Derechos Humanos y no puede decirse que un género tenga eminencia sobre el otro”. En su opinión “los Derechos Humanos en la sociedad islámica tienen significado. Los derechos son para la especie humana sin distinción de género. Dios ha considerado estos derechos para los seres humanos.”[15]

De todos modos, estas leyes discriminatorias no cambiarán jamás y seguirán devastando la vida de las mujeres iraníes mientras no sólo un amplio número de personas pidan este cambio sino además hagamos llegar y ser escuchado por las autoridades y legisladores del país. La recabación de las firmas para cambiar estas leyes discriminatorias se hace para hacer llegar ese mensaje. Al firmar el manifiesto del “Millón de Firmas para Cambiar las Leyes Discriminatorias”, a través de quienes se acerquen a pedírsela o mandando el formulario adjunto al final de este escrito, usted podrá también dar un paso para cambiar estas leyes y mejorar la vida de las mujeres iraníes.

Nuestra página web:
persa :http://www.we-change.org

English and others: http://www.we-change.org/english

Nuestra dirección email: forequality@gmail.com

Notas:
[1] Artículos 993, 1005, 1041, 1043, 1044, 1048, 1049, 1060, 1075, 1082, 1105, 1106, 1107, 1108, 1114, 1117, 1233 Ley Civil, Párrafo 3, Artículo 18 Ley de Pasaportes.

[2] Capital Newspaper, martes 18 Khordad, 1385. Issue 194, Page 8.

[3] Artículos 1120, 1122, 1123, 1129, 1130, 1133, 1145 and 1146 Ley Civil.

[4] Citado de IRNA News http://irwomen.com/news.php?id=323

[5] Párrafo 1, Artículo 18 Ley de Pasaportes, Artículo 1167, 1168, 1169, 1170, 1173, 1180, 1181, 1183, 1184, 1185, 1199, 1207, 1218, 1233, 1236, 1241 and 1251 Ley Civil.

[6] Párrafo 2, Artículo 900 and Artículo 901 Ley Civil.

[7] Newsletter, Tir 1385, Issue 51, Spouse Killings - the crystallization of hidden domestic violence. Page 66-62.

[8] Artículo 1210 Ley Civil; Artículo 49 Ley Criminal Islámica; Artículos 219-213 Criminal Procedure Code.

[9] Artículos 976, 986 and 987 Ley Civil.

[10] Artículos 294, 295, 300 and 301 Ley Criminal Islámica.

[11] Párrafo 1, Artículos 899, 900, 901, 907 Ley Civil.

[12] Artículo 220 and 630 Ley Criminal Islámica.

[13] Artículo 74, 75, 118, 119, 128, 137 and 171 Ley Criminal Islámica; Artículo 230 Legal Procedure Code.

[14] Artículo 83 y enmienda 638 Ley Criminal Islámica; Artículo 115 de la Constitución.

[15] Capital Newspaper, Martes 5 Mordad 1385, Issue 235, Page 8.

Glossary

• Mehr es el “obsequio” que un hombre promete a su mujer en el momento del matrimonio. Está establecido en el aghd que se acuerda antes de la ceremonia. Una mujer tiene derecho a solicitar la mehr a su marido en cualquier momento del matrimonio, y entonces él debe dársela. Si un hombre se divorcia de su mujer, ella también tiene derecho a su mehr. Al contrario que la dote, la mehr no se entrega a los padres de la novia sino a la misma novia, y permanece en su propiedad para siempre. Todo lo que la novia traiga a la casa o compre durante el matrimonio también le pertenece sólo a ella. La propiedad del marido pertenece a la familia.

• Aghd El acuerdo prenupcial.

• Cuenta de préstamo Es una cuenta especial de débito que puede ser abierta en Irán llamada a gharz-ol-hasaneh (cuenta de préstamo). Es una cuenta con un préstamo sin intereses.

• Rajal-e siyaasi Rajal significa hombre en arábico, Siyaasi significa política.

• Sharia El término Sharia significa Ley Islámica.

• Secondary Precepts En la jurisprudencia tradicional islámica Shi’i, los preceptos religiosos pueden dividirse de forma general en dos grupos: preceptos primarios y preceptos secundarios. Todos los asuntos de primer grado, sin importar sus consecuencias secundarias, pertenecen a la categoría de los preceptos primarios. Por ejemplo, está prohibido por la religión comer carne que no esté preparada de acuerdo con los procedimientos religiosos en circunstancias normales. Pero en circunstancias excepcionales, como podría ser un viaje largo o carencias, los preceptos secundarios pueden aplicarse. De esta forma, una persona hambrienta puede comer cualquier carne. Tras la formación de la República Islámica, de acuerdo con la visión de los últimos líderes, una tercera modalidad de leyes, conocida como los preceptos de estado, (ahkam-e hokoomatee) fue reconocida en nuestro sistema legal. En otras palabras, un gobierno religioso que actua como guardián de la religión puede hacer una ley o declarar algo temporalmente necesario o prohibido, de acuerdo con las exigencias e intereses de la Sociedad Islámica. De esta forma en nuestro sistema legal existen tres recursos de la religión para hacer las normas: la propia naturaleza de los asuntos a pesar de sus consecuencias secundarias, estas consecuencias secundarias y la emergencia, y la experiencia.

Esta definición de los Preceptos Secundarios ha sido extraída de:
http://www.badjens.com/alireza.html

 

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